El círculo de la agresividad

¿Cómo Romper El Círculo De La Agresividad?

¿Sientes a menudo que el ritmo cardíaco se dispara, los músculos se tensan y la respiración se acelera ante cualquier dificultad? ¿Interpretas las situaciones cotidianas como obstáculos, injusticias o faltas de respeto que debes "destruir"? Si es así, es momento de hablar sobre el lado poco conocido de la agresividad.

1. ¿QUÉ ES REALMENTE LA AGRESIVIDAD?

La agresividad es una de las manifestaciones de malestar más profundas y desgastantes. Es un uso inadecuado de nuestra energía que nos roba la paz, llevándonos a percibir el mundo como un campo de batalla en lugar de un espacio de cooperación.

No es más que una resistencia a la vida, una no aceptación de "lo que es". Se manifiesta físicamente, pero nace de emociones como la ira, los celos, el rencor y la impotencia.

2. LA CAUSA OCULTA: EL MIEDO

Aunque parezca fuerza, la agresividad es en realidad una respuesta defensiva del miedo. Somos agresivos cuando valoramos lo que nos sucede como una amenaza a nuestra seguridad.

El miedo tiene muchos matices y, como vivimos en una sociedad llena de temores, la agresividad se ha vuelto casi inalienable a nuestra cotidianidad. Sus tentáculos han penetrado tan profundo que nos hemos "inmunizado" ante su veneno, normalizando la hostilidad.

3. CÓMO SE MANIFIESTA (MÁS ALLÁ DE LOS GRITOS)

En nuestras relaciones:

Vivimos compitiendo. Incluso en el matrimonio o en la medicina usamos un lenguaje de guerra: "Lucha contra el tumor", "Ataca esa gripe". Por no hablar del chisme o la crítica, que son agresiones directas a la privacidad ajena.

Con nosotros mismos:

Si preguntas a alguien cómo está, te dirá: "Aquí, en la lucha" o "Sobreviviendo". Hemos definido la vida como un combate.

Con el medio ambiente:

Tratamos a la Tierra, nuestro hogar, como si fuera un recurso inagotable a explotar, actuando como depredadores en nuestra propia casa.

4. ¿CÓMO ELIMINAR LA AGRESIVIDAD?

Si tratas de "luchar" contra ella, solo generarás más conflicto. No puedes apagar el fuego con fuego.

El secreto es la transmutación. Al igual que no luchas contra la oscuridad de una habitación, sino que simplemente enciendes una luz, la agresividad se disuelve con otra energía.

Permíteme ilustrarlo con una historia:

Un importante empresario, muy enojado, le gritó al director de su negocio. El director, frustrado, llegó a casa y regañó a su esposa por gastar demasiado. La esposa, dolida, le gritó a la empleada doméstica. La empleada, furiosa, pateó al perro porque la hizo tropezar. El animal salió corriendo y mordió a una señora que pasaba.

La señora fue al hospital y, por el dolor, le gritó al enfermero que la atendía. El enfermero llegó a su casa, alterado, y le gritó a su madre porque la cena no le gustaba.

La madre, en lugar de gritar, le acarició la cabeza y dijo: “Hijo, sé que estás cansado y trabajas mucho. Te cambiaré las sábanas por unas limpias para que descanses en paz. Mañana te haré tu comida favorita”.

Ahí se rompió el círculo de odio. Esa madre fue el "pequeño fósforo" que encendió la luz. Las herramientas para transmutar la agresividad son la tolerancia, la paciencia, la ternura y la risa.

Cuando Edmund Hillary llegó a la cima del Everest, occidente celebró "la conquista del Everest". Sin embargo, en un monasterio Zen en Japón, la noticia fue: “Se ha hecho amistad con el Everest”.

¡Ahí radica la diferencia! La vida no es algo para ser conquistado o derrotado. Pelear continuamente con el universo —en el mercado, en casa, con la naturaleza— solo agota tu energía vital.

Luchar contra la vida es peligroso porque te conviertes en enemigo de la existencia. Y dado que tú eres vida, al final, te conviertes en enemigo de ti mismo. ¡Qué insensatez!

Fuente: Quora